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Greenpeace critica la Cumbre Asia-Pacífico

16 de Septiembre de 2015 | Todas

Estados Unidos y Australia continúan mirando más por sus industrias de carbón y uranio que por frenar el cambio climático. Tras la celebración de la Cumbre Asia-Pacífico sobre Cambio Climático, auspiciada precisamente por estos dos países, Greenpeace ha criticado duramente los acuerdos alcanzados.

Estos acuerdos se centran en el fomento de la venta a países vecinos de uranio para centrales nucleares y de carbón, ambos recursos muy abundantes en Australia, aún a sabiendas de que la energía nuclear no tiene ningún papel relevante a la hora de combatir el problema del cambio climático y de que el uso de carbón contribuirá a agravar aún más ese problema.

La responsable de la campaña de Cambio Climático de Greenpeace, Sara Pizzinato, ha declarado: “El pacto es totalmente inútil para el clima, porque lo que tratan es de seguir con el mercado de carbón, aunque esto implicará doblar las emisiones de gases de efecto invernadero hasta el 2050. La energía nuclear y las nuevas tecnologías como la captura y el almacenamiento de carbono no representan la solución al cambio climático”.

Por su incapacidad para hacer frente de forma eficaz al problema del cambio climático, la energía nuclear ha quedado excluida del Protocolo de Kioto y de sus mecanismos financieros. Esta energía peligrosa y sucia (produce irreversiblemente residuos radiactivos que permanecen peligrosos durante decenas de miles de años) es además un auténtico fracaso económico. A esto se suma el hecho de la escasez de uranio, cuyo precio se ha triplicado en los últimos años, y cuyas existencias se agotarán en el plazo de 40-50 años, según el Libro Rojo del Uranio realizado por la Agencia de la Energía Nuclear NEA/OCDE. La captura del carbono generado por la quema de combustibles fósiles y su posterior almacenamiento bajo tierra o bajo los océanos conlleva demasiados riesgos ambientales siendo además una excusa para retrasar la introducción de tecnologías limpias para la generación de la energía.

Es por ello, por lo que Greenpeace ha considerado este acuerdo como un engaño a la opinión pública. Por el contrario, cree que el Protocolo de Kioto, bajo el cual sí se han acordado objetivos vinculantes, ya ha animado las inversiones en tecnologías más limpias y ya está reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.