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Save The Children advierte sobre la cara amarga del comercio del cacao

16 de Septiembre de 2015 | Todas

EP/Madrid

Con motivo de la celebración del Día de San Valentín el pasado 14 de febrero, la ONG ‘Save the Children’ intenta concienciar a la sociedad sobre la procedencia del chocolate y bombones que se regalan en estas fechas, en su mayoría fruto de la explotación infantil.

La ONG recuerda que sólo en África Occidental alrededor de un millón de niños trabaja diariamente en plantaciones de cacao. De ellos, al menos 312.000 sufren explotación infantil, ya que trabajan en condiciones de esclavitud (sin recibir ningún sueldo), con jornadas laborales de más de 12 horas, privados de escolarización o con acceso muy limitado a atención sanitaria.

Además, el trabajo que realizan en las plantaciones conlleva graves riesgos para su salud al estar expuestos sin protección a insecticidas o picaduras de insectos o serpientes, entre otros riesgos.

Aunque las grandes compañías del chocolate de Estados Unidos prometieron en 2005 que terminarían con las prácticas de trabajo infantil abusivas “rompieron su promesa y no han hecho nada para acercarse a las raíces del problema como son los precios inestables e insuficientes del chocolate”, denuncia la ONG.

La industria del chocolate -que se abastece de un 70% del cacao del oeste africano- factura anualmente alrededor de 75.000 millones de dólares (más de 57.000 millones de euros).

Alternativas

Además de denunciar la situación de los menores en las plantaciones, ‘Save the Children’ recuerda su trabajo a favor de estos niños para los que construye escuelas y “mejora la calidad de la educación para conseguir que los menores no abandonen las aulas y estén expuestos a trabajo en condiciones peligrosas”.

La ONG recuerda que sólo un 34% de los niños que trabajan en plantaciones de cacao van a la escuela, mientras que entre los que no trabajan el porcentaje es del 64%.

‘Save the Children’ también fomenta la concienciación de los padres, trabajadores, profesores, transportistas y Gobiernos sobre los riesgos del tráfico y explotación laboral en Malí, Burkina Faso y Guinea, algunos de los países más afectados por esta lacra.

Por último, la ONG recuerda que crea alternativas de ingresos para los jóvenes y sus familias para buscar salidas a la pobreza que sufre África Occidental.