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Primera condena de cárcel por maltrato animal a una mujer que sacrificó más de 1.200 animales en dos años

13 de Noviembre de 2017 | Defensa y protección animales

El delito animal tiene su primera sentencia. Málaga se ha convertido en la ciudad que ha dictaminado el ingreso en prisión para Carmen Marín, responsable de una protectora de animales ubicada en Torremolinos.

Ayer entró en la cárcel tras ser condenada por exterminio masivo de mascotas, falsedad documental y maltrato animal. La condena es de tres años y 9 meses.

Desde 2008 hasta 2010, los voluntarios de la misma protectora estuvieron recabando pruebas para destapar las atrocidades de la mujer. La preocupación aumentó al descubrirse que en los períodos de verano, en los que se producen más abandono, las tandas de exterminio llegaban incluso a triplicarse por semana.

La ex dueña del refugio había comprado importantes cantidades de eutanásicos: 15 litros en total, una cantidad 25 veces mayor a la que se consume en los centros veterinarios en el mismo período.

En tan sólo dos años, Marín sacrificó un total de más de 1.200 animales. Con una dosis un poco menor a la necesaria para una eutanasia, la maltratadora producía una muerte lenta y agonizante en los animales.

Marín disponía del acceso a una zona inhabilitada para los empleados. Allí exterminaba a los animales sin distinción de su condición de salud. Da igual que estuviesen sanos, fuesen cachorros o mascotas preñadas. Su estrategia era no tener que mantenerlos y conseguir así la entrada al refugio de más animales y por ende, de más donaciones.

La ex encargada del refugio está acusada además de intrusismo profesional por administrar un producto mortal sin la titulación necesaria. A los delitos se les suma los de falsedad documental. La mujer simuló tanto la firma como el sello del varios veterinarios de la localidad de Torremolinos para poder cobrar el servicio del Ayuntamiento.

Aparte de cumplir su condena, tendrá que indemnizar a los socios del refugio de animales que pagaban una cuota anual para su funcionamiento y a uno de los veterinarios que despidió. Una suma que no va a tener problema en abonar ya que cuenta con un patrimonio que supera la treintena de viviendas y tres locales comerciales en Málaga.