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Las mujeres, jóvenes y emigrantes, colectivos más discriminados laboralmente, según la OIT

16 de Septiembre de 2015 | Todas

La crisis económica global de los últimos tres años ha afectado las condiciones en que se desarrolla el mundo laboral. Y es que la discriminación y equidad en el trabajo son temas en los que se debe continuar trabajando, cuando inicia la segunda década del siglo.


El último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de este año sobre la igualdad laboral revela que la discriminación persiste en todo el mundo y que resulta especialmente preocupante para el acceso a los puestos de trabajo.


 Los hallazgos de la OIT arrojan que ha aumentado la legislación e iniciativas institucionales para superar la discriminación, lo cual revela una conciencia cada vez mayor entorno al tema. Pero la capacidad de solucionar los problemas no aumenta al ritmo de la voluntad política, pues existen dificultades estructurales que impiden la ejecución efectivamente las leyes.


 “No basta con disponer de leyes e instituciones para prevenir la discriminación en el trabajo. Es preciso lograr, además, que estos sistemas funcionen efectivamente, lo cual nunca es fácil, sobre todo en tiempos de crisis económica”, sugieren los especialistas de la organización.


 Las políticas nacionales y los marcos legislativos para combatir la discriminación de género han mejorado, pero todavía hay mucho por hacer, agregan. Las mujeres todavía son víctimas de discriminación a la hora de conseguir trabajo, en términos de remuneración, prestaciones, condiciones de trabajo y, particularmente, al acceso a puestos de toma de decisiones.


Según datos recientes, a nivel global hay:



  • 829 millones de mujeres que viven en la pobreza, mientras que sólo 522 millones de hombres viven en condiciones similares.

  • Las mujeres ganan en promedio entre 70% y un 90% de lo que ganan los hombres.

  • La brecha salarial de género se mantiene a pesar de los avances educativos y todavía existe un porcentaje superior de ellas en los empleos de bajos ingresos.

Esta diferencia salarial se explica en gran parte por la segregación ocupacional y sectorial.


Los hallazgos de la OIT sugieren que  el acoso sexual se encuentra en todos los continentes y no distingue ocupaciones o categorías. Éste constituye un verdadero problema en los lugares de trabajo. Las mujeres más vulnerables al acoso sexual son jóvenes, dependientes económicamente, solteras o divorciadas y migrantes.


Los hombres que sufren acoso suelen ser jóvenes, homosexuales y miembros de minorías étnicas o raciales. La experiencia en muchos países demuestra que para actuar eficazmente contra el acoso sexual en el lugar de trabajo debe existir un marco jurídico, un riguroso control de la aplicación de las leyes, instituciones de ayuda con fondos suficientes y mayor sensibilización.


Por otro lado, la OIT afirma que todas sus investigaciones señalan que los trabajadores emigrantes son víctimas de discriminación cuando tratan de acceder a un empleo.