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INTERVIDA recuerda que 2,4 millones de niños trabajan en Centroamérica, de los que el 43,5% no asiste a la escuela

16 de Septiembre de 2015 | Todas

Madrid (26/07/2006).  En Centroamérica y República Dominicana, existen más de 2,4 millones de niños entre 5 y 17 años trabajando, de los que el 40% lo hace por debajo de la edad mínima establecida por las legislaciones nacionales (15 años en Costa Rica y 14 años para el resto de países). Además, el 43,5% de los niños trabajadores no asiste a la escuela, lo que evidencia grandes brechas entre los niños que trabajan y los que no, ya que el 84% de los que no trabajan acuden a la escuela. Todos estos datos se recogen en diversos análisis realizados en la región por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los países centroamericanos donde INTERVIDA lleva a cabo proyectos de desarrollo integral no son ajenos a la realidad del trabajo infantil. Así, Guatemala tiene uno de los índices más elevados de trabajo infantil con casi un millón de niños ocupados. Le sigue Nicaragua con más de un cuarto de millón y, por último, El Salvador con 222.000 niños trabajando entre 5 y 17 años.


La incidencia del trabajo infantil es mayor a medida que aumenta la edad. Así, en la región centroamericana el 10,8% de los niños trabajadores tiene entre 5 y 9 años; el 43,8% tiene entre 10 y 14 años; y el 45,5% corresponde a adolescentes entre los 15 y 17 años. También hay mayor número de niños que de niñas trabajando y el trabajo infantil predomina en las zonas rurales. De hecho, la mitad de la niñez trabajadora en Guatemala, Nicaragua y El Salvador está ocupada en el sector agrícola, con un promedio de 34 horas semanales trabajadas.


De los 2,4 millones de niños trabajadores que hay en Centroamérica, aproximadamente el 80% se encuentra en lo que se denomina trabajo infantil por abolir, no sólo por la edad y por el número de horas dedicadas, sino también porque se ven afectados aspectos importantes del niño como su educación, salud y desarrollo físico y mental.


Del mismo modo que hay una clara relación entre trabajo infantil y escolaridad, también la hay entre trabajo infantil y pobreza. En muchas ocasiones, los padres de familia ponen a trabajar a sus hijos para que ayuden a la economía familiar y valoran más este aporte que su educación. No obstante, el trabajo infantil también es más frecuente en los países con más desigualdades económicas. Por ejemplo, en El Salvador y Guatemala, el 10% más rico de la población recibe un porcentaje del ingreso hasta 30 veces mayor que el 10% más pobre, mientras que en Nicaragua el 10% más rico absorbe un porcentaje de ingresos cerca de 70 veces mayor que los más pobres.


INTERVIDA ha apoyado en Guatemala diferentes iniciativas para combatir el trabajo infantil, como la `Campaña Nacional para la Ratificación del Convenio 182´ organizada por la OIT en 2003. Además, en este país y en El Salvador, se incide en la difusión de los derechos de la niñez entre niños, padres y maestros. Paralelamente, la organización realiza acciones de apoyo al niño y a la familia encaminadas a lograr la permanencia de los hijos en la escuela y evitar el abandono escolar. Entre estas acciones destacan las becas escolares y la entrega de útiles escolares para que las familias no tengan que costearlos.

En Guatemala, el proyecto de permanencia escolar está beneficiando en la actualidad a cerca de 334.000 alumnos. Al mismo tiempo, se está trabajando en otro proyecto de participación comunitaria escolar con más de 26.400 padres y madres de familia.


En El Salvador, los niños, docentes y familias son también los protagonistas del `Proyecto Derechos y Responsabilidades de la Niñez´. En 45 escuelas se trabaja con 7.461 maestros y alumnos para que practiquen de manera fácil y lúdica sus derechos y responsabilidades, teniendo como base la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas.