inicio noticias Cooperación Social, entidad miembro de FEVOCAM, promueve el voluntariado con jóvenes

Cooperación Social, entidad miembro de FEVOCAM, promueve el voluntariado con jóvenes

16 de Septiembre de 2015 | Todas

¿Por qué compensa hacer voluntariado? “Para mí la respuesta es misteriosa” afirma Manuel Villoria, voluntario de Cooperación Social. “ Porque se recibe más de lo que se entrega, porque aunque cuesta, como todo lo que requiere esfuerzo merece la pena, porque hay más alegría en dar que en recibir…no hay una explicación concluyente pero es un hecho constatable”.

Programa de voluntariado con menores. Manuel es uno de los tutores del proyecto de voluntariado En línea que lleva a cabo en Madrid desde 1999 la ONG Cooperación Social, una de las entidades miembro de FEVOCAM que promueve la acción voluntaria.

“Lograr que los menores atendidos, en su mayoría en situación de vulnerabilidad social, se adapten con éxito y de manera sana a su entorno escolar, familiar y social”, ése es el objetivo de En línea. Muchos niños y niñas de colegios de Madrid presentan un bajo rendimiento escolar, que en ocasiones responde a entornos familiares conflictivos, o con bajos recurso económicos, o a familias inmigrantes y de otras etnias que no han logrado su inserción social y laboral.

Cooperación Social, como otras entidades no lucrativas que trabajan en la intervención socioeducativa con niños y niñas y adolescentes, apuesta por paliar esas dificultades y desigualdades con respecto a otros menores. Y apuesta para ello por impulsar el programa de tutorías individualizadas En Línea. Y por las personas voluntarias que lo llevan a cabo, porque tan imprescindibles como los jóvenes atendidos, son los tutores voluntarios.

A través de las tutorías individualizadas los voluntarios favorecen en los chavales seguridad en ellos mismos y la adquisición de nuevos hábitos y valores necesarios para lograr no sólo el éxito escolar sino el éxito personal. En este proceso hay dos pilares fundamentales, por un lado la atención personalizada, ya que asignar un tutor por alumno es lo más eficiente; y por otro lado la colaboración con los padres y colegios para que se refuerce en el ámbito familiar lo adquirido en la escuela.

Manuel Villoria cuenta cómo los sábados por la mañana se organizan las actividades del programa. Primero se dedica una parte de las tutorías al aprendizaje en valores a través de la conversación y la lectura, luego otra parte al refuerzo escolar, y para finalizar hay un espacio para el deporte. Estas actividades se complementan con salidas y visitas culturales por Madrid. Porque no se trata solo de instruir, sino de que los niños y niñas disfruten de la enseñanza.

Como en el cuento Mirando por la ventana que les han leído recientemente, donde un niño muy triste se anima gracias a la aparición de curiosos personajes que terminan “alegrando el espíritu y el cuerpo del niño”, los tutores voluntarios y voluntarias de En línea alegran con su labor altruista el desarrollo educativo, social y personal de los menores.

¿Qué hace falta para ser voluntario? Y Manuel responde que como “para todo lo que se hace en la vida hay que poder, hay que querer aportar algo a la sociedad y a tu entorno, y saber cómo hacerlo”. En este sentido, aunque los voluntarios tienen libertad a la hora de enfocar las tutorías, cuentan en todo momento con el apoyo, acompañamiento y asesoramiento fundamentalmente de la entidad y del centro escolar.

Al final, los resultados de esta labor de voluntariado llegan. Las personas voluntarias confirman que aunque requiere cierto esfuerzo comprometerse a dar clases e implicarse con los menores, compensa a nivel personal, por la satisfacción del “dar por dar”. Y compensa cuándo se ve el progreso de los niños y niñas. “Nos satisface mucho cuando una madre nos cuenta emocionada que su hijo ha ayudado en casa, recogiendo la mesa por ejemplo, y que ella que no esperaba esa reacción”, así mide Manuel los logros fruto del trabajo conjunto del tutor y el alumno.

Ya son más de diez años los que lleva realizándose En línea. En este curso han participado alrededor de 130 niños y niñas escolarizados, con edades comprendidas entre los 8 y los 12 años, y unos 40 tutores voluntarios con un perfil muy heterogéneo. Y como todo aporte solidario suma y se hace necesario, las personas que deseen hacer voluntariado a través de la educación, los valores y el ocio tienen abiertas las puertas.