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Japón lucha por enfriar los reactores para controlar el peligro nuclear

16 de Septiembre de 2015 | Todas

Los efectos del terremoto y tsunami en las centrales nucleares niponas son cada vez más alarmantes, especialmente en la de Fukushima donde hay problemas en cuatro de los seis reactores. El número 2 y 3, según las últimas informaciones, parece que han sufrido daños en sus estructuras de contención (segunda de las tres capas de protección del reactor).

Respecto al reactor número 4 ha sido el que más trabajo ha dado durante esta noche (mañana en Japón) a sus operarios puesto que en su interior se ha producido un nuevo incendio aunque ha sido sofocado rápidamente. Incendio que ha provocado minutos más tarde que comenzase a salir humo blanco del reactor 3, probablemente vapor causado por el líquido refrigerante que habría entrado al reactor a través de las grietas en la estructura de contención. Ante este imprevisto, la empresa que gestiona la central, TEPCO, ha tomado al reactor 3 como su máxima prioridad.

Ante el peligro de la subida de los niveles de radiactividad, sus 50 trabajadores han sido evacuados, aunque a las pocas horas volvieron para controlar la situación de la central a través de la refrigeración de los reactores. Dicho enfriamiento se ha intentado realizar desde el interior con los sistemas propios de la central y desde el exterior a través de los helicópteros que lanzaron agua. Operación abortada al poco tiempo por los altos índices de radiactividad.

Finalmente, han inyectado agua en los reactores 5 y 6, los únicos no afectados, dado que la temperatura del agua de las piscinas de combustible gastado estaba subiendo.

El estado de la central cambia constantemente y las informaciones que llegan en ocasiones son contradictorias o no ayudan a hacerse una idea de la situación. Pero el gobierno nipón y los especialistas intentan hacer frente a los percances y reducir al máximo sus efectos. De hecho, hace pocas horas ha tenido que solucionar los problemas que sufría el sistema informático encargado de medir la propagación de la radiactividad.

En relación a los posibles efectos negativos en la salud por la radiación, el Gobierno japonés mantiene inalterable en 20 kilómetros la zona de evacuación en torno a la central y sostiene que los niveles de radiación detectados no son perjudiciales para la salud. Se ha pedido a los residentes que permanezcan en casa con las ventanas cerradas porque no conllevan efectos perjudiciales directos. A este mensaje tranquilizador, se ha unido la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pese a que este es el tema más comentado entre los gobiernos europeos y que pone de nuevo el debate de la energía nuclear sobre la mesa, el rescate de víctimas continúa. El negativo balance asciende ya a 3.676 fallecidos de doce zonas diferentes y 7.558 desaparecidos (aunque se habla de más de 10.000) a los que se intenta localizar lo antes posible.

El elevado número de fallecidos ha complicado la identificación de los cuerpos, por lo que las academias policiales han comenzado a instruir a los agentes locales para que se ocupen de estas tareas, mientras que grupos de voluntarios han asumido la labor de informar a las familias.


Ante el peligro radioactivo, algunos países europeos como Francia han pedido a sus compatriotas que abandonen el país mientras que el gobierno japonés comienza a pedir ayuda del exterior como trajes especiales para los técnicos que estén cercanos a las centrales.