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III Foro Antifraude, celebrado ayer en Madrid — Juan Manuel Costa, Director General de INTERVIDA, analiza las claves para recuperar la credibilidad tras una crisis de confianza

16 de Septiembre de 2015 | Todas

Madrid (23/01/2008). Juan Manuel Costa participó ayer en Madrid en el III Foro Antifraude, organizado por Expansión Conferencias. La ponencia del director general de FUNDACIÓN INTERVIDA se centró en analizar cómo recuperar la credibilidad tras una crisis de confianza. Además, explicó las acciones que FUNDACIÓN INTERVIDA ha planificado o puesto en marcha tras la dura etapa vivida en 2007.


Como señaló Costa, en el caso particular de una organización sin ánimo de lucro como INTERVIDA, la credibilidad depende de la confianza en lo que la entidad hace y en cómo lo hace; es decir, en la capacidad de las ONG como agentes de cambio humano. Las ONG juegan un papel fundamental en la sociedad de hoy en día como mediadoras de la solidaridad entre sociedades, gobiernos y también ciudadanos de a pie.


Para Juan Manuel Costa, la reconstrucción de la credibilidad es fundamental para INTERVIDA. A pesar de no ser INTERVIDA, sino los antiguos gestores de la organización quienes están siendo investigados por la Justicia, el escándalo mediático que sobrevino ha dejado a la organización enfrentada al desafío de la reconstrucción de la credibilidad y la confianza dañadas. En este proceso de reconstrucción, INTERVIDA se ha dado cuenta de que generar confianza no depende sólo de la eficiencia en la aplicación de los recursos materiales, sino que también hay que ser competentes, transparentes y lograr el entusiasmo de los profesionales, voluntarios, donantes y comunidades con las que trabajamos.

Uno de los ejes de la recuperación de la credibilidad es la relación entre los medios de comunicación y las ONG. Tras los escándalos, todas las ONG están bajo la lupa de los medios, lo cual es positivo. El análisis exhaustivo de los medios ha provocado que la sociedad y los donantes nos exijan una mayor eficacia en la gestión y un mayor nivel de impacto.

Pero sin duda, el pilar de la supervivencia de INTERVIDA son los donantes que con su colaboración ayudan a las comunidades beneficiarias. Hay quienes han viajado y conocido los proyectos, los cuales pueden visitarse sin ningún tipo de problemas ni requisitos; hay quienes están sensibilizados con una línea específica de acción sectorial; o hay quienes están interesados en seguir apoyado los proyectos en territorios concretos.

Si se tiene en cuenta la relación estrecha que existe entre el apadrinamiento y la independencia económica, la credibilidad que conceden a INTERVIDA sus colaboradores y su fidelidad se convierte en un capital de valor simbólico y evidentemente valioso, que impulsa a la organización a depurar sus mecanismos de eficiencia y eficacia y a seguir mejorando con renovado esfuerzo.

Como señaló Costa, la situación vivida en INTERVIDA el pasado año ha dejado expuestas ciertas debilidades, pero también ha dejado ver fortalezas y nuevas oportunidades. Es fundamental la confianza de las comunidades con las que se trabaja, actores sociales, políticos con quienes se comparten planes estratégicos, y principalmente de sus colaboradores. Si bien es cierto que se ha perdido una parte de la base social, su recuperación es parte del nuevo plan estratégico a partir del 2008. También es una fortaleza la voluntad decidida de la Generalitat de Catalunya, a través de la Conselleria de Justicia, y de los administradores judiciales nombrados por la Justicia española, de apoyar a INTERVIDA en este  rumbo.

En esta nueva etapa, según anunció el director general de FUNDACIÓN INTERVIDA, se apuesta por realizar auditorías externas, tanto en los países Norte como en los Sur; por la integración en plataformas de acción social; por analizar el impacto de las acciones de INTERVIDA en el terreno; por la creación de una imagen corporativa renovada y una marca con personalidad pública nueva; y por la apertura hacia otras organizaciones. Todo ello para ser un referente en el mundo de las ONG, por su plan de acción estratégico y por el nivel de autoexigencia y mejora hacia las comunidades con las que se trabaja.