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Erradicar el hambre es más barato que ignorar sus consecuencias

16 de Septiembre de 2015 | Todas

EP/Londres


Mantenerse impasible ante los efectos devastadores del hambre en el mundo cuesta al año alrededor de 450.000 millones de dólares a los países más pobres, lo que supone hasta 10 veces más que luchar contra esta lacra social y cumplir el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio: reducir el hambre a la mitad para el año 2015. Así lo revela un nuevo estudio llevado a cabo por Ayuda en Acción y ActionAid.


“Luchar contra el hambre inmediatamente sería diez veces más barato que ignorarla”, ha declarado la directora general de ActionAid, Joanna Kerr, con motivo de la publicación del informe. “Cada año de menos productividad del trabajador, mala salud y educación perdida cuesta millones a los países pobres”, ha agregado. El informe se publica a pocos días del inicio de la reunión de la ONU en la que se debatirá el progreso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.


“El coste no es sólo económico”, prosiguió Joanna Kerr. “Si los Gobiernos no actúan ahora mismo, más de un millón de niños podrían morir de aquí a 2015 y la mitad de África no tendrá comida suficiente durante diez años”, ha advertido.


“Los últimos disturbios causados por la falta de alimentos son un claro recordatorio de que los países pobres no pueden depender de mercados de alimentos inestables”, ha declarado Kerr. “Invertir en explotaciones agrícolas locales donde reside el hambre es la mejor forma de evitar otra crisis alimenticia”, ha concluido.


El informe de ActionAid y Ayuda en Acción revela que de 28 países empobrecidos, 20 están lejos de reducir a la mitad el hambre para 2015 y 12 de ellos están retrocediendo, “a pesar de las declaraciones de la ONU que afirman que el mundo avanza en la consecución de este objetivo”. Si el listado no incluyera a China, la economía en vías de desarrollo con más éxito, “el porcentaje de personas con hambre en el mundo sería el mismo que cuando se fijaron los objetivos hace ya dos décadas”, indica el informe.


ESPAÑA, EL TERCER DONANTE


La República Democrática del Congo, Burundi, Sierra Leona, Pakistán y Lesoto se encuentran en la parte baja de la clasificación. “Lo sorprendente es que no sólo los países pobres castigados por la guerra y los desastres naturales ocupan los puestos bajos”, según el informe. “A pesar del espectacular y rápido aumento de la economía india, los recortes drásticos en la agricultura y en las ayudas a las pequeñas explotaciones han supuesto que casi la mitad de los niños y niñas del país estén malnutridos y una de cada cinco personas pase hambre en India“, añade el documento.Según ActionAid y Ayuda en Acción, la lucha contra el hambre está retrocediendo debido a “la falta de ayuda a la agricultura y al desarrollo rural, la ausencia del derecho a la alimentación en muchos países pobres y los escasos o casi inexistentes servicios de asistencia para ayudar a las familias cuando las cosechas son malas”.


El informe destaca los casos de Brasil, China, Ghana, Malaui y Vietnam, países que lideran el ranking en la lucha contra el hambre y que han reducido el hambre gracias al aumento de la inversión en pequeñas explotaciones y la creación de programas de protección social como redes de empleo público, transferencias de efectivo, raciones de alimentos y comedores escolares gratuitos. Malaui ha reducido el número de personas que viven de la ayuda alimentaria de 1,5 millones a 150.000 en sólo cinco años. Brasil ha reducido a la mitad el número de niños con bajo peso en menos de 10 años. China cumplirá con el objetivo del hambre cinco años antes del plazo.


Las naciones ricas también aparecen en esta lista. Luxemburgo, Francia, España, Suecia y Canadá, son por este orden, los principales donantes gracias a las ayudas que se habían comprometido a dar a la agricultura para apoyar la luchar contra la crisis alimentaria de 2009. Portugal, Corea, Grecia, Nueva Zelanda y Austria son las que peor puntuación obtienen. Las naciones del G8 se comprometieron a donar 22.000 millones de dólares en 2009 para luchar contra el hambre, aunque ActionAid y Ayuda en Acción estiman que, de esta cantidad, 14.000 millones son partidas antiguas incluidas en nuevos programas y que sigue sin determinarse cuándo o cómo se gastará el dinero.