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Oro Negro, el documental que no quiere ver la OMC

16 de septiembre de 2015 | Todas

Autorizado por Emilio Leighton V/Madrid

¿Has analizado alguna vez de dónde proviene el café que tomas? ¿Has pensado si el café que consumes tiene su origen en el mercado justo?

Estas preguntas se pueden plantear a la mayor parte de los productos que diariamente adquirimos en los supermercados, pero los directores ingleses Nick y Marc Francis quisieron retratarlo en el documental “Oro Negro“, que bucea en el próspero mercado del café que actualmente mueve más de 80 billones de dólares anuales.

Oro Negro” es una impresionante y durísima visión del comercio injusto que se está produciendo en todo el mundo y que tiene el objetivo de mostrar a los ojos de los occidentales ricos que los problemas de gran parte de la pobreza en África y parte de Latinoamérica están estrechamente relacionados con el comercio y cómo los países más ricos comercializan con el continente originario.

Todas las miradas de “Oro Negro” apuntan a las multinacionales del café que inauguran locales “a destajo” en todo el mundo o se adueñan de las estanterías de las grandes superficies. Bajo lo que denominan café de Comercio Justo con un precio ligeramente superior a un café normal, se esconde una realidad bien distinta: el valor que se paga a los campesinos que cultivan el café en origen sigue siendo tan ínfimo, que se han visto obligados a abandonar sus cosechas.

Si bien este caso se puede asimilar a Colombia, Brasil, Uganda, Vietnam o Nicaragua, los hermanos Francis decidieron realizarlo en Etiopía porque es la cuna del café y dónde el hambre más fuerte ha sacudido a la población. “El mundo con la mirada de los medios tiene la percepción de que África es pobre y realmente es todo lo contrario. El café, después del petróleo, es el producto para la comercialización más valioso y Etiopía vende el mejor café del mundo. Sin embargo, éste no le deja ganancia alguna”, declaró Nick.

A través de una taza de café, el documental se introduce en su mercado, su proceso de desarrollo en África y el papel de los consumidores y de las empresas. “Es una historia que las empresas más grandes del mundo nunca han contado porque no quieren que sus clientes la conozcan”, señaló Mark. En la región sur de Oromia (Etiopía) se cultiva la cepa Sidamo, el mejor grano del mundo, que se sirve en las más lujosas cafeterías de Europa y EE.UU. Hasta aquí todo entraría dentro de la normalidad, si no fuera porque los campesinos se encuentren sufriendo desde el año 2000 las constantes fluctuaciones a la baja del mercado global. Al menos 15 millones de personas en Etiopía dependen de la venta del café para subsistir y la economía del país ha perdido ya un 67 % de los ingresos que provienen de la exportación de este rico producto, cuyo precio de compra se mueve entre los 54,33 centavos de dólar y los 99,30. Circunstancia que aprovechan las grandes multinacionales para adquirir su materia prima.

En toda historia hay un héroe
En la figura de Tadesse Mesuela, líder de la Unión Cooperativa Oromia, Etiopía, los directores ingleses quisieron mostrar cómo en Africa hay personas que luchan por salir del subdesarrollo. Él es representante de más de 74.000 campesinos de todo el país e intenta evitar el sistema de comercio internacional consiguiendo compradores que paguen más por su café de máxima calidad.

Nick y Mark Francis demoraron dos años y medio en terminar “Oro Negro”. La cumbre de Organización Mundial Comercio (OMC ) en Acapulco, México, realizada en 2006 marcó el inicio de una larga travesía que intenta recordar que existen millones de otros agricultores que también están luchando por sobrevivir en el mercado Global.

Los países ricos pagan a sus agricultores 300 billones de dólares en subsidios cada año, lo que se transforma en una competencia desleal contra el resto de las economías del mundo. En esta reunión de la OMC, los países pobres pidieron que se eliminara ese subsidio, pero las naciones más poderosas se negaron a hacerlo como también se negaron a cederles un 1% de mercado. Hasta ahora todo sigue igual y las naciones desarrolladas se niegan a firmar acuerdos en contra de sus intereses.

Limpiando la imagen de Starbucks

Cuando “Oro Negro” se estaba promocionando en el Festival Independiente de Sundance, a los gemelos Francis les llamó un alto ejecutivo de Starbucks en Inglaterra y les dijo que quería hablar con ellos sobre el documental cuando volvieran a Londres.

En un principio, los cineastas habían invitado a participar en el documental a los máximos miembros de la cadena nacida en Seattle hace 30 años. Sin embargo estos rechazaron hablar ante las cámaras. Lo mismo sucedió con la gente de Procter & Gamble, Nestlé y Kraft, quienes controlan más del 50% del mercado de 80 mil millones de dólares que genera la industria del café.

Aunque el problema no reside ahí, sino en que estas mismas empresas acumulan en sus arcas las ganancias del mismo mercado. Por ejemplo, Starbucks compra a las cooperativas en Etiopía el kilo de sus cosechas (por acuerdos de mercado) a un precio irrisorio que rodea los 60 céntimos y el dólar 20 céntimos, y vende en sus tiendas la medida tall (la más económica) a 4 dólares. Asimismo, el kilo de café etíope lo vende a 50 dólares. Además, si multiplicamos un kilo por 80 tazas a 4 dólares, no nos será difícil sacar la cuenta y descubrir que se queda con el 90% de las ganancias generadas por la taza de café.

“Hace tres años Etiopía intentó conseguir el copyright de los nombres de sus cafés, como por ejemplo Sidamo que es considerado por los expertos uno de los mejores cafés del mundo, ya que muchas empresas se llenan los bolsillos poniéndole estos nombres a sus cafés sin pagar canon por la especialidad. Lo más curioso es que Starbucks rechazó esta acción pese a que poseía las modalidades de cafés etíopes Harar, Sidamo y Yirgacheffe en sus tiendas”, reveló Mark Francis.

A partir de ahí se empezó a jugar un partido de presión entre algunas Ong’s internacionales, como Intermón Oxfam, junto a las cooperativas y el Gobierno etíope contra el gigante de Seattle. Después de largas negociaciones, abogados, denuncias públicas, emails de consumidores a la central de la empresa en Seattle y 93.000 firmas recogidas en todo el mundo, Starbucks debió ceder a los intereses de los agricultores y del Gobierno etíope en 2007 mediante la firma de un acuerdo donde reconoció el derecho de los etíopes a controlar el uso de sus especialidades de café. De esta manera, por fin los productores lograron conseguir un porcentaje más justo de los beneficios por sus marcas de café de prestigio mundial.

Ariane Arpa, directora general de Intermón Oxfam, declaró que “este acuerdo representó un enfoque empresarial en línea con los criterios del siglo XXI, que muestran más preocupación por los derechos que por la caridad, el compromiso con una mayor equidad en el modelo de negocio frente a los beneficios a corto plazo. Esto debería ayudar a mejorar las vidas de millones de campesinos pobres, permitiéndoles enviar sus hijos a la escuela y el acceso al sistema sanitario”.

En tanto, desde el estreno de la película, Starbucks lanzó una ofensiva que se tradujo en un lavado de imagen en el mundo y ante sus clientes. La estrategia ha consistido en denunciar “Oro Negro” a sus empleados, a la BBC, a CNN y a los medios en general acusando a sus autores de falsedad.

“Llevaron a varios productores de café de África a sus cuarteles generales a sacarse fotos con ellos. Han estado visitando la Universidades americanas para contar las buenas obras que hace Starbucks con su programa Prácticas de Equidad de los Agricultores y el Café, llamadas Prácticas C.A.F.E. (la compra de cafés con certificación de comercio justo y la promoción de los cafés de alta calidad a través del programa Starbucks Black Apron Exclusives). Eso sí, muchos consumidores de Reino Unido y EE.UU han despertado y enviaron e-mails preguntando a las compañías cómo pagan el café y de dónde viene”, explicó Mark.

Según datos entregados por Starbucks en Internet, la empresa tiene una faceta social. Facilita crédito a los agricultores por 9.5 millones de dólares desde 2001, e invierte en las comunidades cafetaleras donde en 2006 llevó a cabo 44 proyectos por valor de 1.7 millones de dólares. Un millón más se dirigió en el mismo periodo a las comunidades de Guatemala y México afectadas por la tormenta tropical Stan.

En el caso etíope, Starbucks, en alianza con la entidad EcoLogic Finance, ha otorgado crédito por valor de 4000.000 dólares a la Unión Cooperativa de Cultivadores de Café Sidamo, SCFCU por sus siglas en inglés; mantiene desde 2005 un programa específico para la promoción de las Prácticas C.A.F.E. con la African Wildlife Foundation y aumentó sus compras de café en el país en un 400% entre 2002 y 2006. Aún más, los norteamericanos se defienden declarando que en 2005 pagó una media de 1.28 dólares por libra de café, un 23% más que el precio medio cotizado en NYBOT.

Crisis de sobrepoblación

Pese que Starbucks percibió en 2006 ingresos por valor de 7.800 millones de dólares, un 22% más que el año anterior, y abrió 2.199 tiendas,la compañía anglosajona ha sufrido una crisis económica en los últimos meses debido al descenso en ventas y el descenso en número de personas que van a sus tiendas. Para cubrir el aumento de costes ya subió el precio de los cafés en un 2,5% de media y el fundador de la compañía, Howard Schultz, retomó la dirección e intentará revocar el 40% a la baja de sus acciones.

Por su parte, Nick Francis anima a los ciudadanos a preguntar a los vendedores de café cuánto pagan a sus productores con la intención de investigar si apoyan el comercio justo. “Desde el estreno de “Oro Negro” en 2006 el café casi ha doblado su precio y el protagonista Tadesse ha podido devolver mucho más dinero a los agricultores que representa porque ha recibido emails de empresas que quieren comprarle el café directamente”, desveló. “Oro Negro” se puede adquirir en su página web por 12 libras, incluidos los gastos de envío) es una historia que abarca más que una empresa de café. “Se trata de los ganadores y lo perdedores en la industria Global del café y es la historia de una persona en Etiopía que no quiere esperar la ayuda de USA o UK para surgir en la vida. Con esta historia Tadesse va contra los estereotipos que hay sobre África. Hay gente que está haciendo cosas para progresar”.