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¡Alto! Unidad de Delitos Transgénicos
Debido al aumento de superficie cultivada con transgénicos y, específicamente, a que en la UE Francia, Portugal, Alemania y República Checa se han unido a España en el cultivo comercial de maíz transgénico, Greenpeace inicia una campaña mundial denunciando los impactos negativos del cultivo de este tipo de maíz.
Del 25 septiembre al 8 de octubre, la Unidad de Delitos Transgénicos de Greenpeace estará viajando por España, denunciando directamente los problemas de los transgénicos, los casos de contaminación, el secretismo que rodea los campos de maíz modificado genéticamente (MG). Investigaremos y documentaremos los impactos que tiene este tipo de cultivo.
La Unidad de Delitos Transgénicos es una unidad móvil equipada para detectar la ubicación exacta de los campos de maíz transgénico. Una vez localizados, Greenpeace informa al público de dónde están, de forma que los agricultores vecinos y los ciudadanos sean conscientes del riesgo de contaminación genética; es decir, de la diseminación descontrolada del polen y de las semillas de maíz transgénico en el campo y, a la postre, en nuestros platos.
Los investigadores de Greenpeace entrarán en los campos transgénicos para tomar muestras del suelo y de las plantas que crecen en él, con el fin de evaluar la cantidad de plaguicidas tóxicos que produce el cultivo transgénico.
En el curso de sus investigaciones, la Unidad de Delitos Transgénicos empleará un laboratorio móvil, abierto al público. También dispondrá de varias exposiciones y de numerosos materiales sobre los peligros de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) para la salud de nuestro planeta.
El cultivo de transgénicos es un delito contra la naturaleza. Solo conocemos parte de los efectos de los OMG. Sin embargo los efectos a largo plazo en la salud del suelo, los animales, los insectos, las plantas y las aves siguen siendo ampliamente desconocidos; esto convierte a la ingeniería genética en el mayor experimento biológico de nuestro tiempo. La “liberación” de OMG en el medio ambiente y la cadena alimentaria es también un delito contra el derecho de los agricultores a producir y de los consumidores a comer productos no transgénicos.
Pero, a pesar de los riesgos medioambientales y de la gran oposición pública, en varios países de la UE (España, Francia, Alemania, República Checa y Portugal) se siguen cultivando comercialmente OMG, aunque España detiene el vergonzante récord de hectáreas.
La Unidad de Delitos Transgénicos de Greenpeace trabajará para conseguir una Europa sin transgénicos y demandará que dichos cultivos no sigan produciéndose en los campos europeos. Seguiremos denunciando los peligros de la ingeniería genética y crearemos ámbitos de debate con políticos, agricultores, asociaciones y ciudadanos en general.
Greenpeace